El internet en la vida del médico

El Internet, un invento reciente de la humanidad, sus inicios se remontan a 1969 cuando se logró montar la primera red de computadores interconectados en California USA.

A nuestro país habrá llegado aproximadamente en los años 90, cuando para poder conectarnos al internet y buscar información teníamos que usar un modem telefónico del cual muchos de ustedes recordarán su clásico sonido.

Fue recién a inicios de este siglo en que en nuestro país las capacidades de navegación han mejorado. Este invento -para muchos maravilloso para otros mas esclavizantes- es sin lugar a dudas un cambio evolutivo en la historia de la humanidad. Un cambio que ha revolucionado -por decir lo menos- la manera de trabajar, estudiar y el vivir de cada ser humano incluso, aunque no tenga acceso a él.

Para los médicos, incluso ha cambiado de maneras muy diversas según las especialidades. Sin embargo nadie puede negar que hubo un cambio en el mundo gracias al internet. Un cambio del que nadie, ni aunque carezca de acceso a él, puede salvarse. Un cambio que realmente afecta a la humanidad completa.

Pertenezco a una generación de médicos que iniciamos la universidad con libros gigantes, que acababan una mochila cada semestre. Al principio era casi imposible llevar la anatomía, histología y embriología el mismo día. pues entre los tres libros cumplían el peso que seguramente posee un campeón de pesos pesados.

Tal vez eso fue lo que hizo que los negocios de fotocopiadoras hicieran de las suyas. Qué contar de cuando teníamos que hacer presentaciones para exponer en clase, los acetatos y los marcadores permanentes eran en ese momento los que mandaban.

El tiempo fue pasando y hoy en día veo a mis alumnos que rara vez llevan un libro o una carpeta con fotocopias. Los veo con sus tabletas, en las cuales tienen toda mi biblioteca -o quizás más que eso- pues con  internet ellos tienen accesos a bibliotecas muchísimo mas completas que las que hubiera podido soñar en mi momento.

Me parece maravilloso que tengan dicho acceso. Nunca olvido que serán ellos precisamente quienes van a atender mis dolencias cuando el momento llegue. Yo mismo he tenido la oportunidad de, encontrándome en la comodidad de mi casa o consultorio, realizar un curso de experto en Ecografía en una universidad europea, titulo que hace unos años se me hubiera hecho imposible realizar sin el necesario traslado de mi vida completa a otro continente.

Pero así como los médicos hemos ganado acceso a toda esa información, no es menor la cantidad de información que nuestros pacientes pueden obtener. Esto ha llevado a la aparición de lo que algunos llamamos «Dr. Google» y en realidad esto ha hecho que los médicos nos debamos preparar para aclarar las dudas infundadas que muchas veces tienen nuestros pacientes.

Ya no resulta raro, hoy en día, escuchar de un paciente el decir “Doctor, vengo porque tengo síndrome de túnel del carpo” o “vengo porque tengo un encondroma”, cuando en muchos casos ninguno de los síntomas coincide con el diagnostico indicado por Dr. Google.

Muchas otras frases he escuchado:

Doctor, vengo para que me opere porque tengo una lesión de los tendones”, cuando el problema no tiene ni remotamente relación con los mismos.

Frases que en algunos casos hacen que no solamente el medico deba tener la habilidad de explicar al paciente el diagnostico que tiene sino muchas veces el necesitar convencer al paciente de que lo que pensaba tener no es siquiera posible.

Esta suerte de evolución tecnológica nos ha llegado a todos y hoy nos plantea muchos retos, tanto a médicos como a pacientes.

Nos ha facilitado el acceso a la información y la comunicación entre medico y paciente. Aunque muchas veces reneguemos de estos cambios, creo que son necesarios y naturales en el desarrollo del ser humano y de la medicina.

El internet, una ayuda gigantesca que plantea dificultades en nuestra profesión, que genera muchos retos pero que ha logrado que los médicos del mundo tengamos acceso a ayudas que hace pocos años eran imposibles siquiera de imaginarse.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *